En Brasil, PITU es nombre de aguardiente, pero también así se llama un tipo de gamba, y es de donde viene el apodo, a través de un tío que también contribuyó con la formación de su ADN musical. 
No solo el tío, pero los padres, los primos, el radio y la tele. 
     La infancia de un niño en un pueblo de São Paulo, en los 90, estaría, inevitablemente, bajo estas influencias. Y si consideramos que los éxitos de las radios, en esta época, incluyan Chitãozinho e Xororó a Guns n' Roses, no es tan difícil entender como Pitu pudo absorber tantos elementos distintos. 
     En 94 empezó a estudiar la guitarra y en 96 tuvo contacto con la guitarra eléctrica, aun que sus ganas, de verdad, fueran la batería. No le parecía posible la idea de tocar un o otro instrumento sin cantar al mismo tiempo. Y entonces, en el 2000, con el huracán de la adolescencia, el cambio del registro de la voz, empezó con las clases de canto para que pudiera alcanzar las notas más bajas que hasta entonces no le era posible. 
     En esta misma época surgió el internet y el cambio de experiencias con los amigos, más y más influencias y finalmente los primeros trabajos: presentarse en los bares. Y de esta manera su repertorio se fue quedando más amplio y variado. También la curiosidad hizo con que  pudiera descubrir el rock de los 60 y 70 y la música brasileña con toda su riqueza rítmica y harmónica. 
     Llevando a serio la idea y la relación con la música, ingresó en la Universidad de São Paulo para estudiar formalmente la música, donde tuvo contacto con nuevas formas y concepciones musicales: el jazz y el soul. 
     La música es una diosa muy generosa, pues un estilo no necesariamente excluye el otro, y de esta manera, Pitu supo disfrutar de todo el contenido que se le llegó a los oídos para crear su propia personalidad: buscar por la profundidad de las melodías de Milton Nascimento y Stevie Wonder, el calor de lasa grabaciones de los 70, las harmonías de la bossa nova, el ritmo de Jorge Ben y la verdad de la música regional del nordeste brasileño y de Eddie Vedder. 
     En 2015 empezó, solito, con las grabaciones de "O Tempo de Coisas", en su propio home-studio. Al final, Pitu firmó las composiciones, la producción, grabación, ejecución y mezcla de todos los instrumentos. Y en 2016 el disco se quedó listo y empezaron los conciertos con la banda que se ha formado para esta finalidad. 
     Con Guilherme Granato, Mauricio Biazzi e Alexandre Castro, Pitu hizo del disco un concierto, y de este concierto, un EP lanzado en diciembre de 2017. De esta vez, con la contribución de cada uno de estos gran músicos. 

     La sonoridad es como si pudiéramos imaginar una mezcla entre The Police y Clube da Esquina.
     Hoy, en Madrid, donde vive ahora, se dedica a la publicidad de su trabajo, a la difusión de la música brasileña y a la busca por conocer y hacer todo tipo de música.

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